20/7/08

El extranjero (Aiiioooo Siiilveeeer)

En realidad todos somos extranjeros, sólo que no de los mismos lugares. Basta a veces moverse un corto trecho para acceder a la categoría de foráneo, turista, o puto extranjero con aviesas intenciones.
La memoria es muy selectiva en estas cuestiones (sobre todo si es histórica); y no suele recordar la mano extendida, y el culo al aire, cuando se trata de los propios; mas las cosas son como son, o mejor dicho, están como están, y no es mi propósito abordar un tema tan complejo en este día.
Quiero referirme a los otros extranjeros, a los que son su propia patria, y cruzan fronteras al dar cada paso. De todo se puede ser extranjero, menos de uno mismo; y muchas veces quisiéramos renunciar a esa nacionalidad adquirida a golpe de placer y sopapos. Somos lo que nos ha pasado y lo que no, la lágrima, el gozo; la leche templada; el abrazo a tiempo o el desamor a destiempo, siempre a destiempo.
Siempre supe que era extranjero; desde la acuosa imagen de la algarabía de aquellos niños en su juego, vistos desde un exilio enfurruñado, hasta la pasmosa visión adulta de la demencia humana.
He cruzado todos los desiertos, menos uno, el de desterrarme de mí mismo; a él me aboco con un cierto cansancio, pero con la valiosa experiencia de cada páramo atravesado.
No soy de los que miran atrás, porque, el atrás, va prendido a mi estela, como un pingajo memorión; un archivo rico que ayuda a allanar el futuro.
Me llevo conmigo voces, aprendizajes y afectos: que pervivirán en estelares apariciones en las habituales superproducciones de mis sueños. A ellos regresaré también algunas noches en sus propios desvaríos nocturnos; mucho me gustaría fuera en el alado corcel de "El ladrón de Bagdad", o a bordo de una de esas magníficas alfombras mágicas, que no contribuyen al calentamiento global. Me temo no obstante, que serán bastante más prosaicas mis visitas, recorriendo con manos sedientas, los cuerpos manantiales de las mujeres a las que he amado, demorándome en los remansos habituales o buscando la dulce oscuridad abisal de sus entrañas. Con ellos, con mis compañeros de cromosomas, seré bastante menos efusivo, y no pasaré de un abrazo de duración convencional, que me ponga a salvo de las habladurías.
No me esperéis para cenar.

1/6/08

Libar

La lectura, como el vino, debe saborearse; el placer de tragar es siempre incompleto. La puntuación es el añejado de las palabras, tiempo y silencios que lo transformen en música sutil del entendimiento.
Me apena a veces, encontrar textos ricos, empobrecidos por una lenidad ortográfica que obliga a retroceder, no ya para volver a disfrutar, sino para tratar de entender.
Pretender que sean los demás los que terminen de escribir lo que uno apenas ha bosquejado, es un poco irrespetuoso a mi entender, porque no es importante cuánto escribas, sino que lo que has dejado para que otros lean, esté lo suficientemente definido como para que, las diversas interpretaciones que cabe esperar, no lo sean por una ambigüedad no buscada, y por lo tanto, más una piedra, un obstáculo, que un ejercicio de estilo.
Suelo leer en una voz interior, los textos que me encuentro; y es una partitura deliciosa aquella en la que no tropiezas en acentos olvidados, ni resbalas en ausencia de las comas. Suena entonces la melodía que acompaña el fraseo y la comprensión está garantizada; y cuando el ingenio y la sensibilidad rondan, te pierdes embelesado en otro ser humano. De eso se trata la literatura; no creo que sea necesario escribir un libro para empezar con las consideraciones gramaticales. Escribir, es suplir el habla con una representación simbólica, que obvia los efectos de la distancia y el tiempo; incluso puede saltarse la muerte, este camino de hormigas milagroso, que pone en contacto (y enfrenta) a los que se expresan.
Soy consciente de vivir en un tiempo presuroso, en el que la multiplicidad de estímulos fuerzan a las prisas, pero un bloguero no es un periodista; es más, la mayoría de ellos mismos, no lo son, y los correctores de texto pueden ser de ayuda en tanto se afianza el conocimiento y respeto de nuestra rica lengua.
Hace ya setentaicinco años, Fernando Pessoa observaba lo siguiente:
" El pensamiento puede tener elevación sin tener elegancia y, en la proporción en que no tenga elegancia, perderá la acción sobre los demás. La fuerza, sin la destreza, es una simple masa."

14/5/08

Culto

A veces soy capaz de escuchar el zumbido del mundo al desplazarse; soy capaz de ver lo que nunca ocurrió ni ocurrirá, con la misma nitidez con que, jamás te he visto, ni te veré.
Jane Siberry siempre me cuenta que antes de que empezara el mundo, el silencio era sólo interrumpido por la ausencia del tintinear de los mástiles, porque no había viento, ni sol que le moviera; y a veces, un ave no sobrevolaba aquel lugar, y algunos miraban al cielo y preguntaban:
¿qué no ha sido eso?.
Yo le creo, sobre todo por las noches, cuando los mundos tienden a confundirse, y se suceden los rostros amados, en blanco y negro, con fantasías multicolores sembradas de desconocidos, y ella me canta:
"En el comienzo del tiempo".
Invoco al sueño como quien reza a su dios, y él termina apareciéndose ante mi, con su iconografía disparatada y prometedora, para llevarme lejos.
Es a veces un engorro tratar con los seres nocturnos, porque son de lo más impredecible; anoche, sin ir más lejos, los caseros de mi bungalow en Albuquerque, unos granjeros, me reclamaban una fianza por el deterioro del suelo. Me lo enseñaban para justificar su petición, y yo veía aquel suelo por primera vez. Afortunadamente, siempre existe la posibilidad de excusarse un momento, y aparecer en la playa de Botafogo, o Copacabana.
Es lo que me gusta de mi dios,... ubicuidad, flexibilidad. Uds. perdonen, toca oración.

8/5/08

Aquœ

Luchando contra el frío, contra el calor, contra la sed y el hambre, se construyen las naciones; o sea, sobre la necesidad. Lo malo es que al arribar a lo necesario sin grandes esfuerzos, algunos pueblos entienden que un superávit tampoco estaría mal, y queremos jugar al golf en la sabana africana; llenamos un botellín de 200 cc en la ducha de la piscina municipal, con un dispendio de tres o cuatro litros de agua pública. Somos muy generosos con lo que creemos que no nos cuesta; ¿de dónde creéis palomitas que sale el dinero necesario para las infraestructuras?. Sí, debe ser la Primavera, que me pone reivindicativo.

28/4/08

Tú verás



Te voy a dar ventaja, haré como esos lobos que en la disputa de jerarquías, terminan ofreciendo el cuello al animal dominante, en señal de acatamiento. Me perdonarás no obstante que te dé la espalda, como me dijo en uno de mis viajes, el cacique de una tribu caníbal al empezar la cena. Lo hago; no por cobardía, o por regatear arterias que prueben mi buena fe, lo hago para no ver tus ojos; porque si su mirada es aún más intensa de lo que imagino, no podría resistirlo. Podrás morder, todo lo profundo que deseares, que yo me habré desmayado al sentir la avanzadilla de tus labios húmedos. Pero; ¡ay cuando me dé la vuelta!, sabrás porqué Miguel Hernández declaró la dentadura un arma; artilugio primitivo que puede modularse, y tornar saña en placer. Sentirás algo así, como aquel algodoncillo que precedía el llanto y el entrecerrar de ojos y músculos, en la blanca habitación del miedo prevenido de tus primeros años. No habrá aguja esta vez, podrás relajarte, y tras la tibia caricia que lubrica, caerán unos dientes comedidos, ... y cometodo. Unos brazos que te estrechan, que provocan y reprimen el espasmo, y la daga rumbo a tu corazón, por el camino que menos resistencia ofrezca.

22/4/08

Caca

He exorcizado a muchos demonios a lo largo de mi vida; los he expulsado de mí, y les he visto huir vencidos; a otros, simplemente los he ido barriendo bajo la alfombra. No sé en realidad si venían de serie, o me los fueron colando, en cada conducta a imitar, en cada gratificación, caricia o promesa de una vida mejor; la cuestión es que ese grupito del fondo, se me resiste.
Están como envalentonados estos días de viento; se adueñan de la casa y sus decisiones. En el escenario peripatético de "casa tomada", todo lo agitan con su furia de luces y sombras repentinas; el balancear violento de mi jardín, que sacude sus banderas agradecido por el agua.
De mí también se han adueñado, y braman mis entrañas por un poco de pelea, por un quítame allí esas pajas, o un cambiar de emisora al primer: "como la copa de un pino" que suelte un locutor. Me pongo muy pejiguero estos días y me mantengo alejado de aquellos a quienes no me gustaría perder; una estrategia como otra cualquiera, para enfrentarme a ellos, los diablos recurrentes de la soledad voluntariosa.
¿Y la próxima Primavera?; ¿seré aún capaz de plantarles cara?; ¿de ganarles una vez más la partida como aquel pusilánime Dustin Hoffman en la magnífica "Perros de paja"?.
El azogue vencido por el tiempo no es capaz de devolver los reflejos de nuestra antigua lozanía, ellos en cambio, son siempre poderosos, ágiles y persuasivos.
Hay en el transcurso del tiempo, toda la información necesaria, para saber de que habremos de andar, lo que resta, con pies de plomo; porque nada es lo que parece, todo es una representación. Este guión tácito de la comunicación entre humanos; estos códigos no escritos, aceptados como norma, y fomentados desde la fuente común donde abrevan los televidentes; los empleados en su puesto de trabajo, y los desempleados desde el coro de la tragedia.
Tiempos de épicas domésticas; en las que habrá quienes nieguen tener para que les den; quienes lo hagan para que no les quiten; quienes mientan querer para que les quieran, y quienes quieran de un modo, que sólo conseguirán que les mientan.
La memoria puede escondernos las llaves, saltarse una mensualidad de la enciclopedia en fascículos sobre mantones de Manila, pero cada gesto, cada golpe recibido, escuece, casi, como el primer día; está ahí para decirnos : "caca, que te quemas"; y uno está ya tan quemado, que obedece a la primera.

8/4/08

El viaje

Quería dejar el oasis, pero los vientos del oeste no aconsejaban ninguna travesía; en las noches, miraba el fuego como único entretenimiento, intentando ver una señal que me guiara, o diera sosiego a esos días cuando sientes que es la hora de partir, pero nada perece presagiar que allí donde vayas, podrás escapar de esa angustia difusa que te impulsa al viaje, o haya un cielo protector sobre tu cabeza. Los vientos del desierto son devastadores, y es una suerte que no haya nada que puedan arrasar, porque su furia incontenible, lacera la parte expuesta de la piel, y puede llevarse, aún más lejos, los montes azules que a veces se ven hacia el norte.
Sólo veía mi pasado en las llamas, mi infancia cerca del mar, siguiendo a Faruk en sus correrías; los ojos de Anuri, como faros ardientes en un mar de arena tibia; a mi madre sonriendo alegre tras el vapor del té, e inferí que el futuro no existe hasta que no arribamos a él.
Las chispas ascendían y giraban enloquecidas antes de extinguirse contra la oscura mancha parda de la noche ventosa, y creía ver en ellas, los segundos que se perdían en la nada ubicua de la espera, el tiempo que se hunde en el olvido, sin haber dado de sí, más que un preámbulo vacío e inquietante, que hace grande cualquier acontecimiento, por nimio que este sea; una batalla de escorpiones, o el tesoro inesperado de una piedra de formas caprichosas que nadie más ha visto antes, y sabes, o crees (porque a veces necesitas creer), que estaba allí aguardándote.
Cesó el torbellino cuando Royam vino a verme; trajo la vida consigo, y con ella me vistió; me así a su cintura como un náufrago haría, y sentí mis latidos tronar vertiginosos, empujando la riada repentina de la sangre que alimenta los sentidos; sentí el abandono dulce de mis músculos, acunados por su respiración tranquila, el aroma de su pelo, y supe, que había llegado a destino.

15/3/08

Dioses

No hay dolor lo suficientemente pequeño, ni felicidad que no pueda ser mayor; como no hay sueño del que no se despierte a destiempo. Nunca hubo una condena justa, para alguna de las dos partes. El mundo se divide en ellos y nosotros, pero a la hora de hilar fino para ajustar nuestras cuentas, "nosotros", acabamos siendo, tú y yo.
No me pidas que escoja entre nosotros, porque lo único que haré es buscar una excusa, un malabar que me permita despedirte con fuegos de artificio. No te culpo, y no malgastes tu tiempo en culparme, porque eso es lo que somos; jueces y reos de otras realidades, de otros anhelos, que tarde o temprano toparán con los propios. Hay un dios por cada hombre, y tantas diosas como mujeres; pretender que hay sólo un responsable, de este milagro en obras, es zafio; " un encogerse de hombros de la inteligencia", dijo el maestro Pessoa.
Amplio es el olimpo, y son tus pares quienes están, o ya se fueron.

1/3/08

El efecto mariposa. ¡No vaa máaaas!

Creo firmemente en la teoría del caos de Edward Lorenz, y por ende, en los postulados del popularizado efecto mariposa; no son sólo los grandes acontecimientos históricos los que son capaces de provocar perturbaciones profundas.
Todas las religiones tienen un punto de partida, así como una hipótesis más o menos creíble, acerca del destino que habrá de alcanzarse, una vez el dogma contenido triunfe sobre las fuerzas opuestas. Mi religión no me permite asertos, porque supone, que como poco, habrán de estar influidos por variables tan dispares como la interpretación errónea de la teoría de la relatividad; la digestión de anoche o el próximo vencimiento de un impago. El futuro, como la climatología o la nueva colección de la temporada Prêt-à-porter 2016 está en nuestra mano, y no hay dioses que puedan parar esta evidencia; está en la fuerza de nuestros actos; en la misma bolsa en que metimos el violín cuando no debíamos, o en la bocaza que abrimos a destiempo. Pensad en ello, y empezad con vuestro cuñado, por ejemplo, con ese amante portorriqueño, o en la urna el 9 de Marzo, porque no ir, no desencadenará el apocalipsis, pero tampoco contribuirá a que esa sensación de que sois libres ; que pensáis por vuestra cuenta, tenga algún efecto práctico. Si vuestras alas no baten, el mundo se detiene, y gana la banca.

17/2/08

Por Allah, ¿de quien es esto?

Debo reconocer que me maravillo muchas veces de cosas que leo por ahí, que me parecen verdaderos prodigios, y los guardo para leerlos más veces, lo malo es que se me termina olvidando, quién fue el autor, y dónde lo leí; por eso cuelgo (cosa que no es mi costumbre), esta poesía que sé, es de alguien que he leído, pero no puedo ubicar, ¿podéis ayudarme a saberlo?

¿y si fuera la soledad lo que me place?...
¿y si fueran los faldones de la muerte lo que veo?
apenas un entrenamiento, una charada
que te prepara;
quitándote de a poco la energía,
vital a cada músculo
en pos de una satisfacción cualquiera.
te va despejando el panorama de deseos,
sean éstos del orden que sean.

Vaciado de contenido y aspiraciones,
empiezas a ser un moribundo,
que va al trabajo y da los buenos días,
al vecino mutante que aún se aviene
a mantener las formas.
Los días se escapan
y el cerco se recoge...
amenazadoramente.

Antes la campana,
sonaba siempre a tiempo
y te ibas al rincón,
creyendo que eras Boris Spassky,
pero andando dignamente
sobre tus borrosas botas de boxeo;
ahora, necesitado de punto de apoyo,
trepas tambaleante por las cuerdas.

Cuando necesitas de un motivo
para seguir adelante,
es que no hay delante
y hay que crearlo.
es como hacer un puzzle
con pompas de jabón,
con piezas que no encajan
al menos, de momento.

Quien quiera que seas autor/a me inclino en admiración a este poema

12/2/08

El look de la Alianza para las civilizaciones

Sé que tengo un aspecto peculiar, y esto a veces me adentra en situaciones curiosas; ayer por ejemplo, caminaba por el centro cuando dos hombres jóvenes se dirigieron a mí desde una banca:
–¿Tienes papelillos?. Me detuve en la acera, abrí una caja de metal que llevo en el bolsillo y saqué uno; esperaron un instante que me acercara a ellos, pero como dejé claro que yo no avanzaría, vinieron hacia mí.
–¿Qué más tienes?, preguntó el más alto enseñándome su placa de policía, lo que desencadenó que el otro hiciera lo mismo.
Problemas, le dije... muchos problemas: Imagínate colega, que el sitio donde has estado trabajando los últimos años va a chapar; que vives de alquiler y eres uno de esos que cuando te preguntan ¿estado civil?
respondes como Quentin Crisp sancionara :
Love is for a while...alimony is for ever.
–¡Documentación por favor! cortó sécamente el pequeño de 1,82, que andaba queriendo meter baza.
Mientras buscaba el DNI dentro de la misma cajita le pregunté al "pequeñajo": ¿Quién es el bueno y quien el malo?, así acabamos antes, ¿no?.
El pequeño se apartó hablándole a su hombro izquierdo y leyéndole escrupulosamente los datos de mi carné.
–Vacíe por favor el contenido de sus bolsillos, dijo el grandullón mientras me indicaba el capó de un automóvil.
No hará falta mesa, le dije sacando la petaca de tabaco del bolsillo; esto es todo lo que llevo, la caja y esto.
Llaves, billete de Metro, pelas (pocas a decir verdad), papelillos y tabaco Pueblo en una una petaca arrugada. Creo que no me creyó, porque empezó el toqueteo, previa petición de hacer el pájaro con las caudales abiertas.
El enano volvió desilusionado, con cara de disculpa ensayada, extendiéndome el carné.
–¿Se ha quedado a gusto oficial?, le pregunté a Shrek, que paró el cacheo.
No contestó, creo que la rabia le podía.
–Buenos días señor; y asumió los mandos la educada efiacia del chaval promoción 2007.
–Salaam amigos.

5/2/08

Apocalipsis II

Al salir del aparcamiento todo era muy extraño; las motos habituales en la acera estaban tumbadas; dos escaparates contiguos presentaban serios destrozos en las cristaleras, y un tumulto en la esquina alentaba a dos mujeres que, asidas mutuamente de los cabellos, se gritaban lindezas.
Bajé en dirección a La Gran Vía, y grande sería mi asombro al presenciar el caos que allí había; coches atravesados en la calzada, escenas de pugilato diversas con una banda sonora de bocinas que rememoraban un mundial de fútbol. Un mendigo pasó a mi lado con una gigantesca bolsa de patatas fritas, lanzándolas al aire entre risas, como si se tratara de pétalos de rosa en una boda de antaño.
Comencé a asustarme ante el panorama con tintes de motín enloquecido de la superficie; a poco, mi desasosiego se tornó en pánico, al ver a dos agentes varones de la Policía Municipal, magreando y rompiéndole la ropa a una compañera también de servicio. Esto es un sueño, me dije, tiene toda la pinta. Pero no, era una pesadilla, y yo estaba despierto. Intenté volver al párking, pero empecé a ver una columna de humo que salía desde el ascensor, y descarté la idea. Me escondí entre unos arbustos de la plaza y saqué el teléfono para avisar a las autoridades lo que estaba ocurriendo; marqué el 112 y esperé...., nadie contestaba y pensé inmediatamente que seríamos muchos los que, asombrados y temerosos, buscábamos el auxilio de las autoridades. En un segundo intento, y después de sonar varias veces, alguien, por fín respondió:
–¡Qué cojones quieres joderrr!. Apagué el móvil.
Seguro, en mi escondrijo, traté de calmarme y dar una explicación a la caótica situación que se había apoderado de Madrid; lo primero que pensé fue en un atentado de algún grupo extremista, que hubiera contaminado el aire o las aguas de la ciudad con algún producto capaz de desquiciar a sus habitantes; me tranquilizaba calcular que en poco tiempo, fuerzas venidas de poblaciones contiguas pudieran hacerse cargo del drama grotesco que se representaba en cada calle.
Alguien me cogió por detrás de la chaqueta y tiraba de mí con fuerzas; conseguí zafarme y eché a correr hacia Princesa. Alterado como estaba, al pasar por una tienda de deportes saqueada, decidí entrar y coger el último bate de béisbol de la vitrina arrasada, ahora me sentía más seguro.
Un motorista circulaba por la acera en mi dirección haciendo "el caballito"; casi me arrolla, e hizo blanco en un grupo de japoneses que se movían como un banco de peces con la cara desencajada por el terror. Tras el impacto, el "motero" cayó al suelo por culpa del "Strike" que había conseguido, se quitó el casco y gritaba algo reiteradamente, mechado entre risotadas. Me acerqué por detrás y le aticé con fuerza en la nuca; se escuchó un sordo, "brack", y cayó fulminado; los japoneses no podían creer lo que veían, y lejos de agradecer mi conducta vengadora, retrocedían recelosos, mientras uno de los más jóvenes, cubría la retirada del cardumen, improvisando unas poses adornadas con grititos al mejor estilo de Bruce Lee.
Tras varias escaramuzas sangrientas de las que me libré gracias a mi ya percudida garrota, conseguí llegar a casa; la puerta estaba abierta; una pareja hacía el amor en mi cama. Cansado como estaba, y viendo que mi presencia no les incomodaba, les dejé a lo suyo y me metí en el armario del cuarto de invitados. Allí, en la oscuridad, tuve la primera sensación de paz en horas, entonces me dormí.
Desperté aterido; no se escuchaba sonido alguno, y un olor penetrante hacía desagradable la atmósfera de lo que creía el armario. Al estirar el brazo para empujar cautelosamente la puerta, no la encontré...¡!, decididamente, el cubículo no era tan grande, y una honda desazón se apoderó de mí.
Encendí el mechero, pero no se veía nada alrededor; no podría precisar siquiera el tamaño de la estancia en la que me encontraba. ¿Cómo había llegado hasta allí?...
Tras andar un trecho, comencé a encontrar objetos dispersos por el suelo; al principio, ninguno de ellos llamó mi atención especialmente, pero a poco, encontré una pequeña camiseta que recuerdo haber visto en una foto mía, a los cuatro años; a continuación, mi hucha cerdito de plástico amarillo, tan lejana en el tiempo. A partir de allí, cada cosa merecía mi atención y recuerdo; todo, absolutamente todo lo que estaba desperdigado por el oloroso suelo amarillo, que crujía a mi paso, me había pertenecido en la infancia; la escopeta con un tubo metálico de electricista que brotara de las manos hábiles de mi padre; las llaves de su furgoneta Internacional modelo 1947; las ojotas de mi madre y millares de trozos resecos de cáscara de mandarinas, mi fruta favorita. Di por fin con un montículo inmenso; una especie de montaña de cacharros de mis diferentes edades, cuadernos escritos, papeles sueltos, y hasta mi brazalete polvoriento de Vanguardia Comunista, entre guitarras y equipos de sonido, botines de fútbol o mi colección de monedas antiguas; los libros de pintura o tomos de colores de la enciclopedia "Lo sé todo". Me enternecía todo aquello, pero la idea de que estuviera confirmando mi muerte, le quitaba alegría al evento.
Ascendí en la oscuridad hacia la cima, por la insospechada cantidad de cosas que pasan por nuestra vida, muchas de ellas, completamente olvidadas; el mechero había dicho : "buenas noches, y un gusto servirle". Trepé un buen rato hasta que por fín llegué al final; toqué su superficie suave, y supe que se trataba de mi ordenador portátil, lo abrí, y estaba encendido. Su pantalla daba por fin algo de luz, e inspeccioné las quemaduras que en mi mano dolorida, dejara el mechero exhausto, que coloqué sobre el teclado. Leí entonces el documento abierto; era, letra por letra, la narración de mis peripecias al abandonar el subsuelo de la Plaza de España. Saqué un cigarrillo, pero el mechero, no daba bises. Decidí que era un buen momento para dejar de fumar.
Miré el nivel de batería; quedarían unos veinte minutos para que el último hálito de luminosidad, se apagara para siempre. No había tiempo que perder, tenía escasos minutos para escribir una historia en que mi ciudad, recuperara el ritmo alocado y cotidiano, ese que siempre digo, sin pensarlo demasiado, que :"así no se puede seguir". Buenas noches.

31/1/08

Nosotros los monos

Soy un animal, y es esta una tesis que muchos comparten, pero al no ser capaces de aplicar esta evidencia a sí mismos(y andan por la vida repartiendo lo que consideran epítetos de menoscabo), no voy a atribuirles la clarividencia, con que mi afirmación me distingue de ellos. Soy consciente de ser un primate, y mi mayor logro, es hacer que no se note demasiado en mi vida social, domando los aspectos más vehementes de mi herencia genética, para no dar el cante allí donde sería muy mal visto. Las primeras informaciones que tuve de este hecho innegable, se remontan a mi infancia, cuando de la mano de mi madre, me aventuraba por la jungla hostil de ferias y mercados, y me veía sometido a tocamientos (diría mejor apretamientos) de cachetes, con la infaltable muletilla posterior: ¡peeerooo quéee mooonooo!. Como yo veía que mi madre no modificaba su actitud calma, y no enseñaba los dientes a las otras hembras con bolsas, culpables del ultraje, asumí que era una conducta propia de la especie, que se aceptaba mientras no hubiera sangre deslizándose mejilla abajo.
Mi entrenamiento por fín llegó a cotas que no creí posibles, y llegué incluso a ignorar a aquellos que, en condiciones naturales, no se irían del encuentro sin perder algo de sangre; a traducir en palabras trabajadas el ansia de una cópula inmediata o desplazarme por la jungla atendiendo pacientemente a esas lucecitas de colores; pasos de cebra y triangulitos de "ceda el paso".
Estoy orgulloso de mí, ¿porqué no habría de decirlo?, cuando veo a mis congéneres que se demoran en estadios antiguos, y son capaces, en su malicia, de justificar su retraso evolutivo en aras del tiempo, ese ente difuso que parecen no haber aprovechado del todo.

26/1/08

Jericho (Joni Mitchell)





Jericho

I’ll try to keep myself open up to you
That’s a promise that I made to love
When it was new
Just like jericho I said
Let these wall come tumbling down
I said it like I finally found the way
To keep the good feelings alive
I said it like it was something to strive for.

I’ll try to keep myself open up to you
And approve your self expression
I need that, too
I need your confidence, baby
And the gift of your extra time
In turn I’ll give you mine
Sweet darling, it’s a rich exchange
It seems to me
It’s a warm arrangement!

Anyone will tell you
Just how hard it is to make and keep a friend
Maybe they’ll short sell you
Or maybe it’s you
Judas, in the end
When you just can no longer pretend
That you’re getting what you need
Or you’re giving out anything for them to grow and feed on.

I’ll try to keep myself open up to you
It gets easier and easier to do
Just like jericho
Let these walls come tumbling down now
Let them fall right on the ground
Let all these dogs go running free
The wild and the gentle dogs
Kenneled in me.


¡Nada de pedir traducciones!, ¡a currar!
Y cantada por mi amor imposible (porque ella no quiere) K.D.Lang, ¡ni os cuento!

¡Vaaaaaleeee!, acepto pulpo como animal de compañía

Jericó


Trataré de mantenerme abierto a tí
esa es una promesa que le hice al amor
cuando era nuevo
Como Jericó dije
que se derrumben estos muros
lo dije como si finalmente hubiera encontrado el camino
de mantener vivos los sentimientos buenos
lo dije como si si fuera algo por lo que esforzarse

Trataré de mantenerme abierto a tí
y aprobar que seas tú misma
también yo lo necesito
necesito tu confianza nena
y el regalo de tu tiempo libre
a cambio, yo te daré el mío
querida mía, es un intercambio chulo
me parece a mí
un cálido apaño

Cualquiera te dirá
lo difícil que es hacer y conservar un amigo/a
quizás pronto te vendan
o talvez seas tú
Judas al final
Cuando ya no creas
que estás recibiendo lo que necesitas
o les des algo que les alimente y haga crecer

Trataré de mantenerme abierto a tí
cada es día más fácil hacerlo
como en Jericó
que se derrumben estos muros
déjalos caer al suelo
deja a todos estos perros correr libres
los salvajes y los mansos
acogidos en mí

18/1/08

K 3 , la ascensión

Supongo que hay varias rutas, para encaramarme a lo más alto.
Supongo que si mirara con atención, vería las marcas de otras cordadas, pero no lo hago porque aquí lo que importa es que estamos solos, ella y yo; y sin dificultad, mi mano busca a tientas en la penumbra de estas alturas; donde mis ojos no consiguen ver y el aire que apenas inhalo, me acerca al paroxismo.
Hoy he optado por la cara posterior de tu muslo izquierdo, y por él se desliza una de mis manos, mientras la otra, se aferra fuertemente a uno de los montículos que me da la seguridad de que estás aquí. Es una fiesta ascender por esta blancura, superar por fin el desnivel, para caer luego, lentamente, por la pendiente brusca de tu cadera; llegar y descansar en la planicie protectora de tu vientre. Una vez recuperado el aliento, me hago con la otra protuberancia; y ahora, bien afirmado, elevo mi cuerpo sobre tu superficie, hasta alcanzar la cima de tu boca, y parece que quisiera arrancarte el alma en cada bocanada, mientras me deshago derritiéndome, derritiéndote. Somos uno entonces y yo soy la cumbre ahora. Miro el mundo alrededor con tus ojos, y veo una tregua.

14/1/08

Superproducción

Estuve brillante toda la velada, mi lengua era un relámpago que no se detenía siquiera a escuchar a mi cerebro; y así y todo, cada réplica o guiño, cada perla de malicia en mi collar de mil vueltas, era un movimiento imperceptible, que me orientaba a los resquicios tambaleantes de sus defensas, y las derribaba como una vez oí decir: "de taquito".
La amé, como sólo un hombre que no ama, pero siente la vida contonearse ante sus ojos, puede amar, y enamorarse hasta tres veces, en la misma tarde-noche, de la misma damisela. Exhausto y feliz, me abandoné a mirarla; era tan azul el cielo de su mirada....
¡No, si yo, cuando sueño, siempre sale todo bien!

12/1/08

Otra de timos

Yo no sé si es casualidad o no, pero desde que se conoció la propuesta de letra del himno español, han muerto Ángel González y el último de los mohicanos del 27, Pepín Bello, que sin obra conocida, se ha ganado un merecido lugar en la generación del 27 (al menos para quien le haya oído hablar alguna vez). Por supuesto que no voy a echarle la culpa al autor de la letra, que seguro la escribió con la mejor intención, pero ya desde la primera frase, queda claro que, en un bendito país como el nuestro, habría de generar una polémica que no necesitábamos revitalizar. Una vez más las garras de Teddy Bautista y los listillos de turno aparecen moviendo los hilos de este nuevo desaguisado. Tampoco voy a decir que habría sido mejor que el máximo representante de la SGAE hubiera seguido dedicándose a la música (esto por razones estéticas y de buen gusto). El himno español (aún sin letra), es feo de cojones; un chimpún chimpún antediluviano con reminiscencias marciales que quizás afean aún más una ¿melodía? mediocre. ¿Cuál es el problema de que un himno no tenga letra?; aparte de que la Sociedad General de Autores y Editores tendrá un ítem menos del que trincar, yo no veo ninguno; es más, hay muchas naciones que no tienen letra en su himno, y si en la nuestra va a ser más un problema que una solución, nos lo podíamos ahorrar. Como no se puede hacer una crítica sin dar alternativas, propongo un nuevo himno español, sin letra, como podría ser el concierto de Aranjuez o cualquiera de las maravillosas piezas que han dado los grandes músicos de todas las regiones de España.

5/1/08

Sobre el canon digital

Hoy quiero hablar sobre el "trágala infecto" que se me antoja este gravamen. En primer lugar, se parte del supuesto de que somos todos unos pícaros y unos chorizos, lo que a mi modesto entender esa una acusación sin fundamento y pelín precipitada. Pagar 20 céntimos por cada CD es una burrada desproporcionada, ya que en el caso de todos los que tratamos con imágenes, nos vemos necesitados de ese soporte para el desarrollo de nuestra labor, no para hacer copias piratas de nada. ¿Podemos los consumidores suponer que los artistas; los que gestionan sus legítimos intereses y el mismísimo gobierno de la nación, son tan desvergonzados y aprovechados como todos los españoles se supone que somos?; ¿podremos suponer que "todos" los que viven de la propiedad intelectual, se lanzarán a componer cualquier bazofia con la tranquilidad de que ya la tienen "vendida" por decreto (léase aquí canon digital) Además, ¿cómo se repartirá?, porque ya se sabe,: "el que parte y reparte....". Ya bastante grave y patético es que paguemos el "canon diocesal", seamos o no de la parroquia. No señores de la SGAE; están cobrando un precio desproporcionado por un "servicio"que, apenas se supone, utilizaremos; ¿es acaso esto "LA VENTA PREVENTIVA?, ¡menudo rostro!
Estoy seguro de que ninguno de los que pactó esta barbaridad con un gobierno complaciente con sus afines (o al menos una parte importante de ellos), es mileurista. Pues señores, la gran masa de asalariados de España, sí lo es, y a ellos no les hace ni puta gracia este tipo de injusticia; además, porque termina repercutiendo en sus empobrecidas economías. Eso de hacer una canción, por buena que sea y vivir de ella ad eternum, es cosa del siglo pasado; nosotros, los curritos que pagamos el chantaje, vamos al tajo cada día, y nos pagan bastante menos por tareas más penosas que la excelsitud del arte (también ligamos menos, pero eso es otra historia). A esta altura de mi escrito está claro que no estoy de acuerdo con este abuso, ¿no?.