14/5/08

Culto

A veces soy capaz de escuchar el zumbido del mundo al desplazarse; soy capaz de ver lo que nunca ocurrió ni ocurrirá, con la misma nitidez con que, jamás te he visto, ni te veré.
Jane Siberry siempre me cuenta que antes de que empezara el mundo, el silencio era sólo interrumpido por la ausencia del tintinear de los mástiles, porque no había viento, ni sol que le moviera; y a veces, un ave no sobrevolaba aquel lugar, y algunos miraban al cielo y preguntaban:
¿qué no ha sido eso?.
Yo le creo, sobre todo por las noches, cuando los mundos tienden a confundirse, y se suceden los rostros amados, en blanco y negro, con fantasías multicolores sembradas de desconocidos, y ella me canta:
"En el comienzo del tiempo".
Invoco al sueño como quien reza a su dios, y él termina apareciéndose ante mi, con su iconografía disparatada y prometedora, para llevarme lejos.
Es a veces un engorro tratar con los seres nocturnos, porque son de lo más impredecible; anoche, sin ir más lejos, los caseros de mi bungalow en Albuquerque, unos granjeros, me reclamaban una fianza por el deterioro del suelo. Me lo enseñaban para justificar su petición, y yo veía aquel suelo por primera vez. Afortunadamente, siempre existe la posibilidad de excusarse un momento, y aparecer en la playa de Botafogo, o Copacabana.
Es lo que me gusta de mi dios,... ubicuidad, flexibilidad. Uds. perdonen, toca oración.

8/5/08

Aquœ

Luchando contra el frío, contra el calor, contra la sed y el hambre, se construyen las naciones; o sea, sobre la necesidad. Lo malo es que al arribar a lo necesario sin grandes esfuerzos, algunos pueblos entienden que un superávit tampoco estaría mal, y queremos jugar al golf en la sabana africana; llenamos un botellín de 200 cc en la ducha de la piscina municipal, con un dispendio de tres o cuatro litros de agua pública. Somos muy generosos con lo que creemos que no nos cuesta; ¿de dónde creéis palomitas que sale el dinero necesario para las infraestructuras?. Sí, debe ser la Primavera, que me pone reivindicativo.