29/8/07

Azul

Ponte tu vestido azul de lino
cálzate zapatos de charol,
ponte la sonrisa de un domingo
con apenas años y un buen sol

Echa palomitas a los años
en un lago de resignación
y hazme una casita en un cuaderno
con todas las esquinas en flor

Y vuelve atrás el dolor y el tiempo
y búscame…que también te espero
entre las fotografías
que hace tantos desengaños
que conservo.

23/8/07

Hablar, reír y dar besos




Darwin no sólo se dedicaba a contradecir a la Santa Madre Iglesia, su vida era una perenne investigación multidisciplinar, que le llevó a los terrenos de la sociología y la psicología en su: "Expressions of the emotions in man and animals" de 1872.
En uno de sus viajes (lamento no poder precisar algo más) se enfrascó en una conversación con un niño de cinco años, habitante de una remota isla. En un momento le preguntó al pequeño aborigen, acerca de lo que pensaba él que era la felicidad; el niño no tuvo que pensar siquiera su respuesta, y le soltó, con una sonrisa luminosa: "Hablar, reír y dar besos".
Es curioso como, gracias al soberbio grado de comunicación, que entre todos hemos forjado, he podido ser educado en tan delicada cuestión, por un ignoto churumbel, tan alejado de la cultura occidental.
Somos primates, por mal que le pese a los que tienen montado el chiringo, en la insostenible ficción de nuestro origen divino; y como monitos, tenemos una tendencia clara a agruparnos, y recibir de esta circunstancia, el regalo, que a una mente sólo ocupada en lo importante, le da la idea de seguridad, y la promesa de afectos y placeres.
He podido, tras asimilar la doctrina de aquel travieso sabio atolondrado, darme cuenta de que ahí , precisamente, reside la felicidad.
¡Soy feliz, soy un hombre feliz!, y no quiero que me perdonen los muertos de mi felicidad, quiero que se alegren conmigo, por haber llegado.
He conseguido un lugar donde estar cómodo, rodeado de todo lo que me place, y os tengo a vosotros, que me acicaláis, que me acariciáis con vuestras palabras e ingenio, y al escribiros, yo también os miro a los ojos, os acaricio. Nos despiojamos mutuamente de esas sensación de precariedad emocional, que es la verdadera pandemia de nuestros días; llenamos nuestras horas así de un contacto con nuestros pares, reuniendo a la manada con un clic de ratón.
Río con la mejor de las risas, acoxegado por vuestras ocurrencias, y en mi oasis en Habib-El-Anuri, están todos los besos, bajo un perpetuo cielo estrellado, y una media luna polvorienta, que sonríe cómplice.
No hay en ninguna posesión, algo que pueda equipararse a estos tesoros accesibles, renegad de todo aquello que os aleje de la posibilidad de ser felices, quebrad las ramas del viejo árbol si os place un nido con vistas, a otros ojos, a otras manos que acariciar en palabras. Hablad, reíd, dad besos.

19/8/07

La vergüenza en números

Durante mucho tiempo, la vergüenza, fue medrando,
gracias a la desvergüenza de algunos, la aquiescencia
de otros, y un encogerse de hombros del resto. Se hizo así con muros, fotos, vallas, pactos, cárceles y regímenes, hasta que ya fue imposible detenerla en su expansión.
Ahora hasta tiene números de teléfono, desde los que sigue consolidando su imperio.
Son los 902, esos números a los que llamas, y tienes que pagar aunque tengas tarifa plana. Allí las cosas son muy difíciles, desde los no pedidos conciertos eternos de hilo musical, hasta las grabaciones, que invariablemente, te avisan de que : “todos los operadores están ocupados, permanezca a la aportación de recursos ingeniosos”
Lo que me resulta curioso es que, si aunque llames a las tres de la mañana (Horario cultural), el resultado es el mismo: ¿porqué no piensan en tomar más personal?.
Da igual que llames para preguntar, quejarte, patalear, contratar o descontratar, siempre estarán ocupados, sabiendo que luego se repartirán los beneficios de tu caro tiempo perdido, con la inefable Telefónica. Finalmente, una muchacha con un acento de país de sueldos baratos , te entretiene preguntándote lo que luego le contarás a otras dos o tres doncellas, y muy cada tanto, a un joven de sonido neutro que seguro liga un montón, no ya por listo, sino por rara avis.
Un buen día, luego de pagarle a pachas( con el resto de los sufridores usuarios de lo que sea), jacuzzi, putas caras y terrenos que pronto serán edificables, a los avezados empresarios, estás a punto de acabar tu trámite; la emoción te embarga, haces que se reúnan todos los operadores y operadoras, con los que has fraguado una larga y sólida amistad y les dedicas unas palabras, entrecortadas por gimoteos doloridos y la felicidad por alcanzar tu post grado; mañana podrás contratar con otra compañía, ¡ALELUYA!
Pero hete aquí que se produce una incidencia, y tienes que llamar al 902 que se ocupa de los trámites-interruptus; te entra el pánico, allí no conoces a nadie, y a saber qué música ponen.

18/8/07

Apéndice (El amor, el fracaso....)

"En nosotros, sobreviven herramientas estratégicas, concebidas para un mundo muy antiguo. Así, nuestros mecanismos de apareamiento son como fósiles vivientes que residen en el cerebro y que nos indican qué somos y de dónde venimos. Estos mecanismos son programas en los que se especifican las preferencias por unos determinados rasgos que podemos considerar indicadores de calidad o de excelencia de quienes los posean.
Por ejemplo, los hombres desarrollan el programa para detectar y percibir los signos de fertilidad subyacentes a las mujeres, signos que incluyen rasgos femeninos observables. Hay dos muy claros: juventud y salud.

Así, nuestros antepasados podían acceder principalmente a dos tipos de pruebas observables que no son sino las más evidentes: los rasgos de la apariencia física
y los caracterizadores de su comportamiento. Fijémonos un poco en ellos, y veremos que todavía hoy nos fascina-en la realidad y, muy especialmente en la pantalla- una cara casi simétrica,con labios carnosos, piel fina, clara, lustrosa, tocada y sin imperfecciones, ojos vivos y brillantes, cabellos lustrosos y un buen tono muscular, boca juguetona con dientes impecables exhibidos en risas y sonrisas que acompañan una configuración general del cuerpo y un comportamiento lleno de vitalidad, con movimientos armoniosos, una expresión facial capaz de recorrer con sensibilidad las vias de las emociones y un buen nivel de energía al andar.
Todo el mundo estará de acuerdo que estos indicadores constituyen, todavía hoy, una buena parte del código que contiene los secretos del atractivo femenino para los hombres.
Las preferencias femeninas para un compañero, son más complejas y enigmáticas. Es bien cierto que el hombre de buena planta, fuerte, saludable y con un grado elevado de atractivo físico es muy deseado, ya que, desde la sabana, la protección sería uno de los regalos más imnportantes que un hombre podría ofrecer a una mujer, junto con recursos o una buena posición social. Sin embargo esto no sería suficiente; en los programas interiorizados, la lista de preferencias es mucho más amplia. Una básica es el compromiso. La mujer otorgaba y otorga, un máximo interés al compromiso, y el amor, es uno de los signos más importantes del deseo de compromiso. Valora la relación por encima de todo, y rasgos como la inteligencia, el sentido del humor o la estabilidad emocional, ayudarán a reforzarla. La intuición las aleja, si puede, de os hombres emocionalmente inestables, que son celosos y violentos, mujeriegos y generadores de problemas, que acabarán representando un coste muy alto para las mujeres.
El apoyo emocional, que será una fuente de bienestar y felicidad para la pareja, los amigos o el grupo familiar, favorecedor del refuerzo y del mantenimiento de los lazos de unión, se manifiesta en conductas como estar disponible cuando hay dificultades, saber escuchar y atender con diligencia los problemas del otro.
El compromiso implica hacer una fuerte inversión de tiempo, energía y esfuerzos hacia las necesidades del otro, de tu compañero, compañera o tu entorno, acosta, aveces, de sacrificar otros objetivos personales más atractivos. ..."

Páginas 91 y 92 de: Los secretos de la felicidad, de Sebastiá Serrano, Editorial Alienta

12/8/07

El amor, el fracaso, y el puto compromiso (y II).

"No, amigo, no hay hombres que quieran dejarse llevar, no comprometerse, ni estar aunque no entiendan nada, ni querer sentir, ni arriesgarse, ni compartir, ni evolucionar... vamos, hay tíos, pero no hombres..."

Esto leí en un blog de una mujer hace poco,... y entré al trapo:
"No podría estar más en desacuerdo con Ud. madame; Ud. no busca a un hombre, busca una mascota para sus planes, un inversor a fondo perdido. Los hombres son lo que son, no lo que Ud. necesita. Pruebe con las mujeres, que dicen de sí mismas tener espíritu de sacrificio."

Su contrarréplica ( que le honra contra lo que yo esperaba), fue elegante. No la apunto aquí, porque se trataba de quitarle hierro al asunto, sin abundar en la polémica.

Soy hombre desde que recuerdo; he amado dulce y rabiosamente, he sido estúpido, injusto y receloso bajo los efectos de esa embriaguez milagrosa que te hace ciego a cualquier otro menester. He sido un hombre enamorado en varias ocasiones. Varias ocasiones sí; ¿debo entonces colegir que todas, salvo la última, se saldaron con fracasos?. ¿Cuál es el motivo de que sólo las mujeres se refieran al final predecible del amor con la etiqueta de "fracaso amoroso"?. Fracasar en el amor, es no haber llegado a él, no haber sido capaz de extender las fronteras de nuestro corazón, en la invasión más agradable e incruenta sobre los territorios que en un momento dado, identificamos como nuestro Edén particular, sujeto por supuesto a las arbitrariedades lógicas de nuestra individualidad .
¿Qué cojones es el compromiso?: ¿renunciar al amor probable y futuro?; ¿ a una nueva oportunidad de llegar a los aledaños del Nirvana particular de cada uno?, después de la evidencia de una metida de gamba; equivocación inducida, o agotamiento de la veta?.
Recuerdo un chiste brillante:
Un hombre va a una juguetería para comprarle una muñeca a su hija; allí le informan de las existencias y los precios:
1) Barbie modistilla : 29,90 €
2) Barbie Femme fatale: 29,90 €
3) Barbie homeless: 17,90€
4) Barbie divorciada: 199,90 €

Asombrado ante la diferencia de precios, el hombre pregunta el porqué.
Es que la Barbie divorciada viene con muchos extras : El coche, el piso, las obras de arte y la colección de sellos de Ken. (Favor de leer un apunte bibiográfico en: http://daeddalus.blogspot.com/ (Blues para un hombre perdido)

Supongo que si el derrotero legislativo de nuestras sociedades avanzadas hubiera ido en sentido inverso, a la hora de considerar la aplicación extrema medida de la discriminación positiva, muchos hombres sin escrúpulos, clamarían al cielo por el compromiso a priori.
No nos engañemos, el amor-pasión es incidental, y está en cada uno decidir qué es lo que hace con el poso de afecto pueda dejar en nuestro ánimo.
Un hombre, ama a una mujer por lo que es, por las sensaciones que despierta en él, y si me apuran, por el polvo que tenga, no se plantea mucho más. Una mujer, ve en tipo que le gusta, un montón de arcilla para convertirlo en su robot multiusos, que tanto te permite vivir en un "adosao", como educar a la prole en un colegio caro.
Va desde aquí mi propuesta a los atareados representantes del pueblo, para que estudien la oportunidad de una ley, que obligue a que los contratos matrimoniales se atengan más a la realidad que a los infaustos designios de la tradición católica, que en todo siembra la semilla de la penitencia: nacer aunque no te quieran; cargar ad eternum con el pecio de tus naufragios y fomentar (imponiendo), la curiosa idea de que la eternidad, tanto vale para el mandato celestial como para la pareja. Unos contratitos de dos años para probar, no sería mal comienzo.
Señoras,¿ Uds. qué piensan ?

11/8/07

El amor, el fracaso, y el puto compromiso (I)

Consciente de que me echaré encima una jauría de hembras rabiosas, no me resisto a plantear una cuestión que me fue imposible ayer con una amiga que se reveló como una de las tantas que sostienen el aforismo de : "Todos los hombres son iguales". Desde ya, y desde otro ámbito superior a este asuntillo proclive a la maledicencia rencorosa, agradezco en nombre del Humanismo y la utopía este canto a la igualdad.
Intentaba explicar a la despechada, que esa tendencia perenne de las féminas a zaherir a los hombres en su conjunto, por cómo les ha ido en la feria, o debido exclusivamente a su escaso tino en la elección de pareja, es una tremenda injusticia.
Es muy reveladora la frase encontrada en cualquier oficina o mampara separadora de puesto de ministerio: "Uno sabe que no se puede tirar a todas las tías,...pero hay que intentarlo". Queda clara así la tendencia universal de los fecundadores a tiempo completo, que es el estigma al que apelan las mujeres en general para basar sus pullas, a la hora de castigar otras voluntades (y necesidades) que no sean la propia.
Los machos cumplen (aplicados y obedientes), las consignas que le fueron impuestas por la Naturaleza; sobrevivir, crecer y multiplicarse. Es de todo punto de vista indigno, pretender atribuir a la voluntad de los individuos, esa pulsión que les descentra ante la presencia de unas buenas piernas, un lindo culito, o unas tetas (tal como éstas sean). Las hembras, también juegan el papel que les ha tocado, les parece sublime y ejemplar; y no dudan en asumir la hipotética virtud como fruto del esfuerzo personal ( o colectivo si habla con una aliada puntual, a la que arrancaría los ojos si acechara a "su" presa ), como una postura de la que enorgullecerse, y desde la cual, fustigar a quienes actúan siguiendo su propia misión inconsciente.

8/8/07

Play oldboy

Mi forma de ser no admite medias tintas; la aceptación de mis términos, por parte de los otros, es materia también de escasos matices. Cuando subo a un escenario, la mitad del público se apasiona en una explosiva ovación, mientras la otra mitad abuchea desafiante y agresiva mi presencia, que no ya mi actuación. Estos equitativos porcentajes me alimentaron siempre, el devaneo de un discreto orgullo; pero un día, Mr. Xin, (el Diaghilev de los supervivientes alternativos), sembró la oscura semilla de la duda en mi ánimo, al considerar la posibilidad de que, los que aplauden, festejen a los que abuchean frenéticos.
Me pasé media vida intentando conformar, buscando en esa contrarréplica que sería de buena educación, el que me aceptaran sin esperanzas de cambio. No funcionó.
Un día, Satanás hizo un pacto conmigo, la verdad es que sudó lo suyo el cabrón, y me enseñó todos los folletos de las cosas que detesto, buscando tentarme. Ante mi impaciencia, sacó un ajado pergamino; lo hizo con mucho cuidado, casi con veneración, como si se tratara de un incunable que le fuera confiado por su abuelo.
En una caligrafía ejemplar, decía con letras que un día fueran doradas: "Que no me jodan".
Me lo enseñó de lejos, dejándome leer su última oferta, a cambio del alma que él me suponía. Su cara era de satisfacción extrema, la versión diabólica de la coppoliana: "Le haré una oferta que no podrá rechazar"-.
Juro que lo intenté, pero las pocas fuerzas que no habían sucumbido a la tentación y se resistían en un postrer esfuerzo, a mostrar mi mejor cara de lelo, no fueron suficientes para la básica cara de Póquer en cualquier negociación.
Y ahí que se fué contento el hombrecillo, despúes de decirme que su dádiva, ya estaba activada.
Hoy, quienes me conocen, se dividen entre los que me suponen un Playboy de incógnito, y los más realistas, que aseguran que soy por encima de todo, un colgao.
Ya no conformo ni con cloroformo (y me perdonarán Uds. la fatuidad); he aprendido que el camino más corto está en imponer las reglas que cada juego requiera, porque sólo así, conociéndolas, puedo asegurar que me atendré a ellas. Honestidad ante todo, que dirían unos, pretenciosa megalomanía, espetarán otros. Nada de eso, o mejor, un poco de ambas, porque las expectativas del otrerío no debieran ser mayores que yo mismo, o mi capacidad de serlo. Parafraseando a Pessoa, diré, que uno es de la estatura de lo que entiende y quiere, y no puede pedírsele que alcance las cimas que le están vedadas, o el último estante de la alacena.
Vivo como un ermitaño, para permitirme ser el playboy de mi reino de libros, música y palabras, y curro como una maruja (nunca delego tareas que pueda cumplir por mi cuenta) para que el reino esté siempre en disposición de recibir embajadas de otros estados aliados. Soy un hombre estado (crítico), y al seleccionar la voz de mi escudo, desdeñé: Non Plus Ultra, In God We Trust, Liberté Égalité Fraternité, para optar por el acervo espiritual de mi yo Nación: NO ME JODAN.