
No suelo hablar de la actualidad, pero a veces, me siento obligado a comprometerme en cuestiones del tiempo que me ha tocado vivir.
El joven de la foto, es un español que ha derramado la vergüenza sobre nosotros; y no ya sólo los españoles, ha llenado de oprobio a todos los que
somos capaces de rebelarnos contra tanta ignorancia.
El funcionamiento de la justicia, de tan irregular y borrascoso, permite que el agresor (a mí no me queda claro que sea "supuesto agresor" ) esté en libertad, negociando los cánones que cobrará por su hazaña. Bien hará la policía judicial en investigar este futuro patrimonio inmerecido, para en su momento, fijar la multa que será de justicia, en el triple exacto de esas cantidades. Yo ya no pido que vaya a la cárcel, quiero que esté libre, por eso puse su foto como encabezamiento, la calle, será para él, una aventura aún más inquietante. Cuando los burros como Sergi Xavier, pero de la acera de enfrente, recojan el guante, el erario público deberá soportar unos gastos extra en tiritas y suturas (+ UCIs MÓVILES), con lo que el ahorro en los estipendios de la no concurrencia del fiscal a la primera vista, no tendrá los efectos de austeridad supuestamente pretendidos. Es curioso como al mismo tiempo que se gastan ingentes cantidades en publicidad para la integración de los inmigrantes, se produzcan actuaciones tan poco acordes con esa campaña desde los poderes públicos. Es evidente pues la oportunidad de la campaña, pero en aras de la coherencia, el Poder Judicial, debiera acompañar esos esfuerzos de los diferentes organismos del estado. Tenemos, gracias a este joven cafre, y la descoordinación evidente de nuestros representantes, siempre a la greña, un problema que no necesitábamos (aunque ya lo tuviéramos).


