31/12/07

María

María querida, sé que has zarpado, al menos eso me han dicho, y yo no puedo saber si es así, porque no hay mares en este desierto enorme al que he llegado, para otear la lejanía y verte viajar a toda vela, haciendo equilibrio en el horizonte. Por eso te digo desde aquí, que te quiero, y no te digo nada nuevo, que te admiro (cosa que te he dicho cienes de veces), que tu discreción y afecto, no es que rondaran la perfección, sino que se habían pasado varios pueblos. Ya ves, el abuelete estaba en lo cierto, y parece que allí, el correo llega con la misma imprecisión que aquí, pero en sentido contrario. Lo que es curioso, es que no te hayas llevado tu bitácora; ¿cómo harás ahora para registrar las peripecias del viaje?. En realidad, creo que es mejor, y podré releerla hasta que regreses algún día, o nos encontremos por el camino. Ya ves, he cumplido mi promesa de no tirarte los tejos, cosa que seguramente me hubiera gustado, de no haberlo prometido. Hasta siempre, María de mi corazón.
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Tan lejos, sí
tan lejos, esos barcos
imaginarios.

………………………… Felipe Benítez Reyes

7/12/07

Una noche sin Frieda

Probablemente, es una de esas criaturas a las que, la desgracia, acosó en casi todas sus formas. Decidí que pasáramos la noche juntos, por no ahorrarle nada. La invoqué antes de ir a dormir; no recuerdo si me ayudé o no del Orfidal, la cuestión es que hacia allí fuí.
Frieda no acudió a la cita; seguramente andaba rabiando por la eternidad, a causa de Diego o el amor esquivo. Es tambien posible que anduviera intentándolo por enésima vez, con hombres, mujeres o sueños, pero no vino.
Fue así que me dedique a pasear solo, por las veredas del pasado lejano, aunque no desconocido. Estuve en el barrio de mi infancia; los mismos perros se repartían las esquinas, y los muertos iban a la compra, como si tal cosa. Hablando con alguno de ellos, supe que los difuntos, no son nada del otro mundo. Siguen tan plastas o encantadores como entonces, aunque se los ve más sueltos, más imaginativos.
Debido a una disfunción prostática crónica, aquellos "encuentros cercanos en la 4ª fase" (REM), se vieron interrumpidos. Volví a la casa azul, ...por ver si esta vez..., tampoco, quizás estuviera con Trotsky, o con Mercader.
¡Que lo sepas Frieda!, me debes una; sé que soñaré contigo, y hasta me harás un cuadro.

7/11/07

Una de bichos

Cuando todo empezó a salir mal, no me di cuenta; pensé que eran contratiempos aleatorios; circunstancias adversas y molestas, como el fin de la vida útil de un electrodoméstico, o la última taza de la abuela en un glorioso salto mortal (de necesidad) al embaldosado. No quisiera aburriros con la descripción detallada de un par de docenas de putadas del destino y sus adláteres, y por darle algo de color al asunto resumiré la cuestión como: una sucesión de marrones. Todo seguido, como puñaladas de enajenado.
Al fin, hasta la mente más aletargada, termina comprendiendo el carácter cósmico de la situación, y se prepara para el combate feroz contra el Universo y sus manías. Siestas de séis horas, comidas saltadas; cruentos debates internos y barba de tres días.
Ya estoy a punto.
¡Al toro! (y al loro)

26/10/07

Vergüenzas compartidas



No suelo hablar de la actualidad, pero a veces, me siento obligado a comprometerme en cuestiones del tiempo que me ha tocado vivir.
El joven de la foto, es un español que ha derramado la vergüenza sobre nosotros; y no ya sólo los españoles, ha llenado de oprobio a todos los que
somos capaces de rebelarnos contra tanta ignorancia.
El funcionamiento de la justicia, de tan irregular y borrascoso, permite que el agresor (a mí no me queda claro que sea "supuesto agresor" ) esté en libertad, negociando los cánones que cobrará por su hazaña. Bien hará la policía judicial en investigar este futuro patrimonio inmerecido, para en su momento, fijar la multa que será de justicia, en el triple exacto de esas cantidades. Yo ya no pido que vaya a la cárcel, quiero que esté libre, por eso puse su foto como encabezamiento, la calle, será para él, una aventura aún más inquietante. Cuando los burros como Sergi Xavier, pero de la acera de enfrente, recojan el guante, el erario público deberá soportar unos gastos extra en tiritas y suturas (+ UCIs MÓVILES), con lo que el ahorro en los estipendios de la no concurrencia del fiscal a la primera vista, no tendrá los efectos de austeridad supuestamente pretendidos. Es curioso como al mismo tiempo que se gastan ingentes cantidades en publicidad para la integración de los inmigrantes, se produzcan actuaciones tan poco acordes con esa campaña desde los poderes públicos. Es evidente pues la oportunidad de la campaña, pero en aras de la coherencia, el Poder Judicial, debiera acompañar esos esfuerzos de los diferentes organismos del estado. Tenemos, gracias a este joven cafre, y la descoordinación evidente de nuestros representantes, siempre a la greña, un problema que no necesitábamos (aunque ya lo tuviéramos).

20/10/07

Los Martes al sol




He vuelto a los antiguos hábitos; a abandonarme al sol que el capricho de las disposiciones urbanísticas, me ha permitido en cada momento.
De 4 a 5 PM , el sol del Otoño, se digna a visitarme; y lo espero con una impaciencia mal disimulada, porque ho hay rincón más amable en mi vida, que ese metro cuadrado luminoso donde, durante 60 rutilantes minutos, la tregua ansiada a los pies fríos del alma , genera un paréntesis en el que visitar el Bazar de las historias.
Tomo el sol con la avidez con que un náufrago, sorbería embelesado un coco milagroso, derramando una parte sobre el pecho.
Doy prioridad al frente, al rostro; a los pectorales; a los hombros y a la zona donde debieran estar los abdominales. Levantando en un ángulo preciso ambas piernas, consigo que el 43,12 % de mi piel, esté en contacto, al mismo tiempo, con el que (en la época de la foto) se llamara: Astro rey. Esto gracias a que el atuendo utilizado, por motivos de orden público, es de una economía textil evidente.
Es una especie de ensueño, en el que me dejo ir, si nubes de mala leche estratégica no lo interrumpen. Me permito, expuesto a vecinos y urracas, soltar amarras en una historia cualquiera, que contaré algún día, y perder el sentido sin dormir. Entrar en este Zoco, es ya no ser uno, y quizás allí esté el alivio.
Sentado sin esperar ni que me esperen, duermevela de la razón, y de la sinrazón, puedo cruzar el mundo en un segundo, y salirme de él en otro.
60' ,"... la vida es eterna en 60 Minutos, suena la sirena..." ; ahí es donde está el único problema. ¡Me cago en los servicios de emergencia!.

25/9/07

Respir

Hi ha un món fosc aguaitant ; hi ha tragèdies anunciades i/o absurdes, esperant la seva oportunitat per fer-se amb els comandaments de la teva vida; hi ha contratemps així mateix, amb una simultaneïtat que sembla pactada, pels cànons burlers del destí. Hi ha llum i color, contraposats a la ceguesa dels ulls i l' esperit; hi ha moments per a tota sensació, i donar d’aquesta manera sentit a les altres.
Mai no podràs caure si abans no eres damunt d’un projecte, o d'un somni, o senzillament quan la vida va decidir portar-te pels verds camps del benestar, pujat al pescant del seu carro.
Això també passarà –em dic- i és un sospir tan profund, és tant l’esforç per a l'esperança, que el meu cor em demana un respir.


Hay un mundo oscuro acechando; hay tragedias anunciadas y/o absurdas, aguardando su oportunidad para hacerse con los mandos de tu vida; hay contratiempos asimismo, con una simultaneidad que parece pactada, por los cánones burlones del destino. Hay luz y color, contrapuestos a la ceguera de los ojos y el espíritu; hay momentos para cada sensación, y dar así sentido a las otras.
Nunca podrás caer, si antes no estabas subido a un proyecto, o un sueño, o simplemente cuando la vida, decidió llevarte de excursión, por los verdes campos del bienestar, al pescante de su carromato.
Esto también pasará, me digo, y es un suspiro tan hondo, es tal el esfuerzo para la esperanza, que mi corazón me pide un respiro.

1/9/07

*****

Siente mis dedos
en la oscuridad,
desabrochando
las útimas barreras;
siente el temblor de mis manos,
y el ritmo quebrado de mi aliento

escucha todas mis mentiras
y dime las tuyas,
que en la penumbra,
soy quien tú quieras,
y tú la única.

29/8/07

Azul

Ponte tu vestido azul de lino
cálzate zapatos de charol,
ponte la sonrisa de un domingo
con apenas años y un buen sol

Echa palomitas a los años
en un lago de resignación
y hazme una casita en un cuaderno
con todas las esquinas en flor

Y vuelve atrás el dolor y el tiempo
y búscame…que también te espero
entre las fotografías
que hace tantos desengaños
que conservo.

23/8/07

Hablar, reír y dar besos




Darwin no sólo se dedicaba a contradecir a la Santa Madre Iglesia, su vida era una perenne investigación multidisciplinar, que le llevó a los terrenos de la sociología y la psicología en su: "Expressions of the emotions in man and animals" de 1872.
En uno de sus viajes (lamento no poder precisar algo más) se enfrascó en una conversación con un niño de cinco años, habitante de una remota isla. En un momento le preguntó al pequeño aborigen, acerca de lo que pensaba él que era la felicidad; el niño no tuvo que pensar siquiera su respuesta, y le soltó, con una sonrisa luminosa: "Hablar, reír y dar besos".
Es curioso como, gracias al soberbio grado de comunicación, que entre todos hemos forjado, he podido ser educado en tan delicada cuestión, por un ignoto churumbel, tan alejado de la cultura occidental.
Somos primates, por mal que le pese a los que tienen montado el chiringo, en la insostenible ficción de nuestro origen divino; y como monitos, tenemos una tendencia clara a agruparnos, y recibir de esta circunstancia, el regalo, que a una mente sólo ocupada en lo importante, le da la idea de seguridad, y la promesa de afectos y placeres.
He podido, tras asimilar la doctrina de aquel travieso sabio atolondrado, darme cuenta de que ahí , precisamente, reside la felicidad.
¡Soy feliz, soy un hombre feliz!, y no quiero que me perdonen los muertos de mi felicidad, quiero que se alegren conmigo, por haber llegado.
He conseguido un lugar donde estar cómodo, rodeado de todo lo que me place, y os tengo a vosotros, que me acicaláis, que me acariciáis con vuestras palabras e ingenio, y al escribiros, yo también os miro a los ojos, os acaricio. Nos despiojamos mutuamente de esas sensación de precariedad emocional, que es la verdadera pandemia de nuestros días; llenamos nuestras horas así de un contacto con nuestros pares, reuniendo a la manada con un clic de ratón.
Río con la mejor de las risas, acoxegado por vuestras ocurrencias, y en mi oasis en Habib-El-Anuri, están todos los besos, bajo un perpetuo cielo estrellado, y una media luna polvorienta, que sonríe cómplice.
No hay en ninguna posesión, algo que pueda equipararse a estos tesoros accesibles, renegad de todo aquello que os aleje de la posibilidad de ser felices, quebrad las ramas del viejo árbol si os place un nido con vistas, a otros ojos, a otras manos que acariciar en palabras. Hablad, reíd, dad besos.

19/8/07

La vergüenza en números

Durante mucho tiempo, la vergüenza, fue medrando,
gracias a la desvergüenza de algunos, la aquiescencia
de otros, y un encogerse de hombros del resto. Se hizo así con muros, fotos, vallas, pactos, cárceles y regímenes, hasta que ya fue imposible detenerla en su expansión.
Ahora hasta tiene números de teléfono, desde los que sigue consolidando su imperio.
Son los 902, esos números a los que llamas, y tienes que pagar aunque tengas tarifa plana. Allí las cosas son muy difíciles, desde los no pedidos conciertos eternos de hilo musical, hasta las grabaciones, que invariablemente, te avisan de que : “todos los operadores están ocupados, permanezca a la aportación de recursos ingeniosos”
Lo que me resulta curioso es que, si aunque llames a las tres de la mañana (Horario cultural), el resultado es el mismo: ¿porqué no piensan en tomar más personal?.
Da igual que llames para preguntar, quejarte, patalear, contratar o descontratar, siempre estarán ocupados, sabiendo que luego se repartirán los beneficios de tu caro tiempo perdido, con la inefable Telefónica. Finalmente, una muchacha con un acento de país de sueldos baratos , te entretiene preguntándote lo que luego le contarás a otras dos o tres doncellas, y muy cada tanto, a un joven de sonido neutro que seguro liga un montón, no ya por listo, sino por rara avis.
Un buen día, luego de pagarle a pachas( con el resto de los sufridores usuarios de lo que sea), jacuzzi, putas caras y terrenos que pronto serán edificables, a los avezados empresarios, estás a punto de acabar tu trámite; la emoción te embarga, haces que se reúnan todos los operadores y operadoras, con los que has fraguado una larga y sólida amistad y les dedicas unas palabras, entrecortadas por gimoteos doloridos y la felicidad por alcanzar tu post grado; mañana podrás contratar con otra compañía, ¡ALELUYA!
Pero hete aquí que se produce una incidencia, y tienes que llamar al 902 que se ocupa de los trámites-interruptus; te entra el pánico, allí no conoces a nadie, y a saber qué música ponen.

18/8/07

Apéndice (El amor, el fracaso....)

"En nosotros, sobreviven herramientas estratégicas, concebidas para un mundo muy antiguo. Así, nuestros mecanismos de apareamiento son como fósiles vivientes que residen en el cerebro y que nos indican qué somos y de dónde venimos. Estos mecanismos son programas en los que se especifican las preferencias por unos determinados rasgos que podemos considerar indicadores de calidad o de excelencia de quienes los posean.
Por ejemplo, los hombres desarrollan el programa para detectar y percibir los signos de fertilidad subyacentes a las mujeres, signos que incluyen rasgos femeninos observables. Hay dos muy claros: juventud y salud.

Así, nuestros antepasados podían acceder principalmente a dos tipos de pruebas observables que no son sino las más evidentes: los rasgos de la apariencia física
y los caracterizadores de su comportamiento. Fijémonos un poco en ellos, y veremos que todavía hoy nos fascina-en la realidad y, muy especialmente en la pantalla- una cara casi simétrica,con labios carnosos, piel fina, clara, lustrosa, tocada y sin imperfecciones, ojos vivos y brillantes, cabellos lustrosos y un buen tono muscular, boca juguetona con dientes impecables exhibidos en risas y sonrisas que acompañan una configuración general del cuerpo y un comportamiento lleno de vitalidad, con movimientos armoniosos, una expresión facial capaz de recorrer con sensibilidad las vias de las emociones y un buen nivel de energía al andar.
Todo el mundo estará de acuerdo que estos indicadores constituyen, todavía hoy, una buena parte del código que contiene los secretos del atractivo femenino para los hombres.
Las preferencias femeninas para un compañero, son más complejas y enigmáticas. Es bien cierto que el hombre de buena planta, fuerte, saludable y con un grado elevado de atractivo físico es muy deseado, ya que, desde la sabana, la protección sería uno de los regalos más imnportantes que un hombre podría ofrecer a una mujer, junto con recursos o una buena posición social. Sin embargo esto no sería suficiente; en los programas interiorizados, la lista de preferencias es mucho más amplia. Una básica es el compromiso. La mujer otorgaba y otorga, un máximo interés al compromiso, y el amor, es uno de los signos más importantes del deseo de compromiso. Valora la relación por encima de todo, y rasgos como la inteligencia, el sentido del humor o la estabilidad emocional, ayudarán a reforzarla. La intuición las aleja, si puede, de os hombres emocionalmente inestables, que son celosos y violentos, mujeriegos y generadores de problemas, que acabarán representando un coste muy alto para las mujeres.
El apoyo emocional, que será una fuente de bienestar y felicidad para la pareja, los amigos o el grupo familiar, favorecedor del refuerzo y del mantenimiento de los lazos de unión, se manifiesta en conductas como estar disponible cuando hay dificultades, saber escuchar y atender con diligencia los problemas del otro.
El compromiso implica hacer una fuerte inversión de tiempo, energía y esfuerzos hacia las necesidades del otro, de tu compañero, compañera o tu entorno, acosta, aveces, de sacrificar otros objetivos personales más atractivos. ..."

Páginas 91 y 92 de: Los secretos de la felicidad, de Sebastiá Serrano, Editorial Alienta

12/8/07

El amor, el fracaso, y el puto compromiso (y II).

"No, amigo, no hay hombres que quieran dejarse llevar, no comprometerse, ni estar aunque no entiendan nada, ni querer sentir, ni arriesgarse, ni compartir, ni evolucionar... vamos, hay tíos, pero no hombres..."

Esto leí en un blog de una mujer hace poco,... y entré al trapo:
"No podría estar más en desacuerdo con Ud. madame; Ud. no busca a un hombre, busca una mascota para sus planes, un inversor a fondo perdido. Los hombres son lo que son, no lo que Ud. necesita. Pruebe con las mujeres, que dicen de sí mismas tener espíritu de sacrificio."

Su contrarréplica ( que le honra contra lo que yo esperaba), fue elegante. No la apunto aquí, porque se trataba de quitarle hierro al asunto, sin abundar en la polémica.

Soy hombre desde que recuerdo; he amado dulce y rabiosamente, he sido estúpido, injusto y receloso bajo los efectos de esa embriaguez milagrosa que te hace ciego a cualquier otro menester. He sido un hombre enamorado en varias ocasiones. Varias ocasiones sí; ¿debo entonces colegir que todas, salvo la última, se saldaron con fracasos?. ¿Cuál es el motivo de que sólo las mujeres se refieran al final predecible del amor con la etiqueta de "fracaso amoroso"?. Fracasar en el amor, es no haber llegado a él, no haber sido capaz de extender las fronteras de nuestro corazón, en la invasión más agradable e incruenta sobre los territorios que en un momento dado, identificamos como nuestro Edén particular, sujeto por supuesto a las arbitrariedades lógicas de nuestra individualidad .
¿Qué cojones es el compromiso?: ¿renunciar al amor probable y futuro?; ¿ a una nueva oportunidad de llegar a los aledaños del Nirvana particular de cada uno?, después de la evidencia de una metida de gamba; equivocación inducida, o agotamiento de la veta?.
Recuerdo un chiste brillante:
Un hombre va a una juguetería para comprarle una muñeca a su hija; allí le informan de las existencias y los precios:
1) Barbie modistilla : 29,90 €
2) Barbie Femme fatale: 29,90 €
3) Barbie homeless: 17,90€
4) Barbie divorciada: 199,90 €

Asombrado ante la diferencia de precios, el hombre pregunta el porqué.
Es que la Barbie divorciada viene con muchos extras : El coche, el piso, las obras de arte y la colección de sellos de Ken. (Favor de leer un apunte bibiográfico en: http://daeddalus.blogspot.com/ (Blues para un hombre perdido)

Supongo que si el derrotero legislativo de nuestras sociedades avanzadas hubiera ido en sentido inverso, a la hora de considerar la aplicación extrema medida de la discriminación positiva, muchos hombres sin escrúpulos, clamarían al cielo por el compromiso a priori.
No nos engañemos, el amor-pasión es incidental, y está en cada uno decidir qué es lo que hace con el poso de afecto pueda dejar en nuestro ánimo.
Un hombre, ama a una mujer por lo que es, por las sensaciones que despierta en él, y si me apuran, por el polvo que tenga, no se plantea mucho más. Una mujer, ve en tipo que le gusta, un montón de arcilla para convertirlo en su robot multiusos, que tanto te permite vivir en un "adosao", como educar a la prole en un colegio caro.
Va desde aquí mi propuesta a los atareados representantes del pueblo, para que estudien la oportunidad de una ley, que obligue a que los contratos matrimoniales se atengan más a la realidad que a los infaustos designios de la tradición católica, que en todo siembra la semilla de la penitencia: nacer aunque no te quieran; cargar ad eternum con el pecio de tus naufragios y fomentar (imponiendo), la curiosa idea de que la eternidad, tanto vale para el mandato celestial como para la pareja. Unos contratitos de dos años para probar, no sería mal comienzo.
Señoras,¿ Uds. qué piensan ?

11/8/07

El amor, el fracaso, y el puto compromiso (I)

Consciente de que me echaré encima una jauría de hembras rabiosas, no me resisto a plantear una cuestión que me fue imposible ayer con una amiga que se reveló como una de las tantas que sostienen el aforismo de : "Todos los hombres son iguales". Desde ya, y desde otro ámbito superior a este asuntillo proclive a la maledicencia rencorosa, agradezco en nombre del Humanismo y la utopía este canto a la igualdad.
Intentaba explicar a la despechada, que esa tendencia perenne de las féminas a zaherir a los hombres en su conjunto, por cómo les ha ido en la feria, o debido exclusivamente a su escaso tino en la elección de pareja, es una tremenda injusticia.
Es muy reveladora la frase encontrada en cualquier oficina o mampara separadora de puesto de ministerio: "Uno sabe que no se puede tirar a todas las tías,...pero hay que intentarlo". Queda clara así la tendencia universal de los fecundadores a tiempo completo, que es el estigma al que apelan las mujeres en general para basar sus pullas, a la hora de castigar otras voluntades (y necesidades) que no sean la propia.
Los machos cumplen (aplicados y obedientes), las consignas que le fueron impuestas por la Naturaleza; sobrevivir, crecer y multiplicarse. Es de todo punto de vista indigno, pretender atribuir a la voluntad de los individuos, esa pulsión que les descentra ante la presencia de unas buenas piernas, un lindo culito, o unas tetas (tal como éstas sean). Las hembras, también juegan el papel que les ha tocado, les parece sublime y ejemplar; y no dudan en asumir la hipotética virtud como fruto del esfuerzo personal ( o colectivo si habla con una aliada puntual, a la que arrancaría los ojos si acechara a "su" presa ), como una postura de la que enorgullecerse, y desde la cual, fustigar a quienes actúan siguiendo su propia misión inconsciente.

8/8/07

Play oldboy

Mi forma de ser no admite medias tintas; la aceptación de mis términos, por parte de los otros, es materia también de escasos matices. Cuando subo a un escenario, la mitad del público se apasiona en una explosiva ovación, mientras la otra mitad abuchea desafiante y agresiva mi presencia, que no ya mi actuación. Estos equitativos porcentajes me alimentaron siempre, el devaneo de un discreto orgullo; pero un día, Mr. Xin, (el Diaghilev de los supervivientes alternativos), sembró la oscura semilla de la duda en mi ánimo, al considerar la posibilidad de que, los que aplauden, festejen a los que abuchean frenéticos.
Me pasé media vida intentando conformar, buscando en esa contrarréplica que sería de buena educación, el que me aceptaran sin esperanzas de cambio. No funcionó.
Un día, Satanás hizo un pacto conmigo, la verdad es que sudó lo suyo el cabrón, y me enseñó todos los folletos de las cosas que detesto, buscando tentarme. Ante mi impaciencia, sacó un ajado pergamino; lo hizo con mucho cuidado, casi con veneración, como si se tratara de un incunable que le fuera confiado por su abuelo.
En una caligrafía ejemplar, decía con letras que un día fueran doradas: "Que no me jodan".
Me lo enseñó de lejos, dejándome leer su última oferta, a cambio del alma que él me suponía. Su cara era de satisfacción extrema, la versión diabólica de la coppoliana: "Le haré una oferta que no podrá rechazar"-.
Juro que lo intenté, pero las pocas fuerzas que no habían sucumbido a la tentación y se resistían en un postrer esfuerzo, a mostrar mi mejor cara de lelo, no fueron suficientes para la básica cara de Póquer en cualquier negociación.
Y ahí que se fué contento el hombrecillo, despúes de decirme que su dádiva, ya estaba activada.
Hoy, quienes me conocen, se dividen entre los que me suponen un Playboy de incógnito, y los más realistas, que aseguran que soy por encima de todo, un colgao.
Ya no conformo ni con cloroformo (y me perdonarán Uds. la fatuidad); he aprendido que el camino más corto está en imponer las reglas que cada juego requiera, porque sólo así, conociéndolas, puedo asegurar que me atendré a ellas. Honestidad ante todo, que dirían unos, pretenciosa megalomanía, espetarán otros. Nada de eso, o mejor, un poco de ambas, porque las expectativas del otrerío no debieran ser mayores que yo mismo, o mi capacidad de serlo. Parafraseando a Pessoa, diré, que uno es de la estatura de lo que entiende y quiere, y no puede pedírsele que alcance las cimas que le están vedadas, o el último estante de la alacena.
Vivo como un ermitaño, para permitirme ser el playboy de mi reino de libros, música y palabras, y curro como una maruja (nunca delego tareas que pueda cumplir por mi cuenta) para que el reino esté siempre en disposición de recibir embajadas de otros estados aliados. Soy un hombre estado (crítico), y al seleccionar la voz de mi escudo, desdeñé: Non Plus Ultra, In God We Trust, Liberté Égalité Fraternité, para optar por el acervo espiritual de mi yo Nación: NO ME JODAN.

20/7/07

Soledad en defensa propia


Tarde o temprano, todos atravesamos un desierto, y por las condiciones hostiles del trayecto, juntamos nuestras voluntades y reparos, a otros viajeros. Así, las fuerzas unidas, hacen posible descartar algunos inconvenientes surgidos de la desigualdad de fuerzas entre el individuo y el universo.
He atravesado todos los desiertos de la tierra, y sin duda, los peores son aquellos páramos multitudinarios, donde se apiñan los acólitos de la máxima: "Hemos decidido vivir infelices, es más barato". Allí, se multiplican hasta el infinito, los problemas de la diversidad de costumbres de estas gentes unidas ocasionalmente por la caravana.
Cuando la distancia es grande, entre un caravasar y otro, surgen conflictos, por situaciones que habrían de obviarse bajo el influjo reparador de un oasis oportuno.
Entre nosotros, hay quien se desplaza para casarse; para comprar o para pagar algún tributo de fe. Incontables motivos, objetos del viaje para los que la caravana es una herramienta, un paso furtivo por la legión extranjera de los hombres. Pero hay quien vuelve de haberse casado, va a vender, o simplemente busca una fe como tributo a algún oscuro arrepentimiento. Para quienes el sentido está en el viaje, no hay posada ni oasis perpetuos que muevan sus pasos; son seres que buscan, pero en realidad no saben qué. Sólo tienen claro que nunca se llega, y hay nuevos principios tras cada final; han aprendido, que si todo tiene fin, es mejor que uno mismo lo escoja, y pasan la vida en esa soledad en defensa propia, que abre todos los caminos.
A veces, sólo a veces, cuando escuece alguna cicatriz, se inquietan, y temen ir a dormir, por si soñaran que han llegado, y se es feliz allí.

15/7/07

Celeste's blues

Celeste era una niña del suburbio, ave canora enjaulada en el balcón de su segundo piso, estirando su cuerpecito menudo, para prolongar su voz al mundo de ahí fuera. No podía concebir los veranos, cuando ambos padres salían a trabajar, sin las canciones siempre renovadas de aquella aprendiz de sirena. Abría mi ventana desafiando al calor para oírla. Pocas veces las melodías eran recurrentes, pero las letras eran siempre, lo que se le ocurriera en el momento; lo supe un día, en que la letra de su interminable canción, hablaba de las nubes viajeras, una especie de tren cósmico que mudaba los ríos; y ese día, llovía.
Era un verdadero prodigio de entonación, modulación y pasión, aquella niña de padres y hermano brutales. Se notaba la ausencia de lectura en sus composiciones de generación espontánea. Un payador sin oponente, un Martín Fierro de barrio cutre en el culo del mundo, eso era Celeste; como esclavo africano que cantaba, haciendo sonar la ahuecada palma contra el muslo, contra el suelo inmundo del destartalado barco negrero en que le dimos nuestra bienvenida.
No volví a saber de ella, la guerra me llevó lejos (porque había perdido), y desde mi exilio, escribo como cantaba Celeste sus Blues, estirando mis recuerdos, con la voz ajada de mis pensamientos, para confirmar que existo.

14/7/07

La boda




He soñado que corría por un parque, los músculos en tensión, la respiración acompasada y eficaz. Un placer añadido era el aire de Septiembre, el colorido y el pacífico recreo de los paseantes. Era una especie de visión puntillista de Seurat en "Tarde de domingo...".
Sentía que el mundo se inclinaba, o al menos, que el impulso no me costaba ningún esfuerzo, y en minutos, traspasé lo límites de la ciudad. Embriagado por el poderío inusual de mis piernas; por el mínimo desgaste, debido a esta inesperada y prolongada cuesta abajo, seguía los senderos al azar. Los diminutos puntos naranja, se adueñaban poco a poco del paisaje, y una tonalidad rojiza, estalló ante mis ojos cuando enfilé a ciegas, una enorme alameda rumbo al crepúsculo. No temía tropiezos ni extravíos; el gozo de correr libre, hacia una constelación de solecillos difusos, era plácido y embriagador. El aire, en el frescor de la tarde, era el bálsamo sensual con que mi piel, disfrutaba de la fiesta de los sentidos. Mi mente vagó, en lo que creí unos instantes, por mi juventud en Costa Rica, los corrales, el amor con Ilse, y aquella otra carrera prodigiosa que salvara mi vida.
Sentí una frenada larga, con su estruendo chirriante, que parecía girar alrededor de mí, como una bestia que acecha, buscando el punto más vulnerable. Me detuve, y un largo silencio se produjo, contuve la respiración. En el rítmico silencio, que el corazón musicaba, comencé a escuchar aquel "bip bip", que se hacía cada vez más audible. Sabía que en ese sonido estaba la clave de todo, y me concentré en él.
Apagué el móvil y miré por última vez mi cuarto de soltero; me disfracé despacio, Martina me espera a mediodía en el templo, y conoceré a su padre el pastor.
Quizás Ilse ya se haya casado, y olvidado todo aquello, quizás su hermano ya no quiera complicarse la vida; ...todo es posible, hasta un tipo corriendo de frac y Converse, en una mañana como esta.




De ángeles y dioses, siempre tuvimos
la visión confiada de que encima de nosotros, forzándonos, obran otras presencias.
Como encima de los rebaños que hay en los campos
nuestro esfuerzo, que ellos no comprenden, los constriñe y obliga,
y ellos, no nos notan.
Nuestro deseo, y nuestro pensamiento,
son las manos con las que otros nos guían,
hacia donde ellos quieren
que nosotros deseemos.

Ricardo Reis

10/7/07

Rumbo Este

Hoy he sacrificado a mi mejor caballo. No he llorado, pero he sentido instalarse una tristeza, que sé, nunca me abandonará. Seguramente esta noche soñaré que cabalgamos otra vez; esa fuerza coordinada de bestia y jinete, que eleva la mirada sobre el horizonte, y dota de un poder placentero desde el que afrontar el mundo.
Hoy le he soltado las bridas que en realidad nunca necesitó; hoy le he dado una libertad que quizás no quería. Hoy se ha marchado una parte de mí, detrás de sus huellas, que se perderán en las dunas para siempre, pero el resto prosiguió rumbo Este.

8/7/07

Caravanserai

Viajo desde que tengo uso de razón en esta caravana que atraviesa el desierto infinito. He aprendido muchas lenguas; sé hablar en el lenguaje de las señas, en el de las miradas, de la desconfianza y la amistad. He aprendido también, dialectos e idiomas específicos de las tierras en que me he demorado, viviendo amores y causas de las que conservo innúmeras cicatrices.
Comparto este viaje con gentes muy diversas de las que siempre he aprendido algo; de muchos, apenas a guardarme de ellos, y algún gracejo exótico. Somos comerciantes, que al no producir, nos vemos obligados a adquirir y legar, traficar y obtener a cambio una subsistencia digna, porque no hay mayor dignidad que el esfuerzo que nos hace una pieza indispensable del universo. Aldeanos, campesinos o mercaderes, son, en cada humilde acto, el efecto mariposa que nadie se ha tomado la molestia de mencionar en teoría alguna. Al pagar por nuestro té, damos de desayunar a un niño al que nunca conoceremos, que crecerá feliz, o morirá en una guerra cruel e injusta, pero esto ya pertenece a otra esfera futura, en que la disputa de unas tierras, con la demoledora excusa de las creencias, generará una guerra que alterará el precio del té.

7/7/07

Zahorí


Recuerdo haber tenido una amante negra, lo que no puedo recordar es el puente que la une a la frase : " cuando la vida me enseñó los dientes por primera vez". Recuerdo haber enamorado a una exótica morena, con unos ojos encendidos que no he vuelto a ver, y olvidado a una mujer clara por voluntad propia.
He aprendido a reconocer en los ojos de mis amantes, el principio y el final de cada sueño, pero he necesitado tantas lecciones que no voy a enorgullecerme por ello. Dentro de mí está el Infierno, y basta con que se apaguen sus ojos para que pueda encontrarlo. Ahora la vida me enseña los dientes; es más, me ha mordido en un par de ocasiones y me arrastro herido hacia abismos que no se reconocen al instante, un lento deslizarse hacia el lecho sombrío, del que solo se sale exprimiendo la memoria de los dulces días, los imaginarios y los reales, o arriesgándose una vez más a ser zahorí de miradas, piel e intenciones.