15/3/08

Dioses

No hay dolor lo suficientemente pequeño, ni felicidad que no pueda ser mayor; como no hay sueño del que no se despierte a destiempo. Nunca hubo una condena justa, para alguna de las dos partes. El mundo se divide en ellos y nosotros, pero a la hora de hilar fino para ajustar nuestras cuentas, "nosotros", acabamos siendo, tú y yo.
No me pidas que escoja entre nosotros, porque lo único que haré es buscar una excusa, un malabar que me permita despedirte con fuegos de artificio. No te culpo, y no malgastes tu tiempo en culparme, porque eso es lo que somos; jueces y reos de otras realidades, de otros anhelos, que tarde o temprano toparán con los propios. Hay un dios por cada hombre, y tantas diosas como mujeres; pretender que hay sólo un responsable, de este milagro en obras, es zafio; " un encogerse de hombros de la inteligencia", dijo el maestro Pessoa.
Amplio es el olimpo, y son tus pares quienes están, o ya se fueron.

1/3/08

El efecto mariposa. ¡No vaa máaaas!

Creo firmemente en la teoría del caos de Edward Lorenz, y por ende, en los postulados del popularizado efecto mariposa; no son sólo los grandes acontecimientos históricos los que son capaces de provocar perturbaciones profundas.
Todas las religiones tienen un punto de partida, así como una hipótesis más o menos creíble, acerca del destino que habrá de alcanzarse, una vez el dogma contenido triunfe sobre las fuerzas opuestas. Mi religión no me permite asertos, porque supone, que como poco, habrán de estar influidos por variables tan dispares como la interpretación errónea de la teoría de la relatividad; la digestión de anoche o el próximo vencimiento de un impago. El futuro, como la climatología o la nueva colección de la temporada Prêt-à-porter 2016 está en nuestra mano, y no hay dioses que puedan parar esta evidencia; está en la fuerza de nuestros actos; en la misma bolsa en que metimos el violín cuando no debíamos, o en la bocaza que abrimos a destiempo. Pensad en ello, y empezad con vuestro cuñado, por ejemplo, con ese amante portorriqueño, o en la urna el 9 de Marzo, porque no ir, no desencadenará el apocalipsis, pero tampoco contribuirá a que esa sensación de que sois libres ; que pensáis por vuestra cuenta, tenga algún efecto práctico. Si vuestras alas no baten, el mundo se detiene, y gana la banca.